En este lugar con tantísimo encanto tenemos que disfrutar de los claros y soleados días, son especialmente agradables para disfrutar de la naturaleza y la fauna así como de los pintorescos pueblos araneses, de sus fiestas y tradiciones y de las iglesias de la Ruta románica de l’Aran. Para los momentos más fresquitos os sugerimos visitar los museos, recorrer la ruta comercial de la Val d’Aran y, por supuesto, degustar la reconfortante gastronomía autóctona y de otoño.
Los espectaculares paisajes de alta montaña y el patrimonio aranés han convivido durante siglos compartiendo la cultura y las tradiciones de la Val d’Aran. Cada uno de los 33 pueblos del Aran tiene su iglesia y algunas de ellas son auténticos tesoros, joyas, tanto en la arquitectura como en las pinturas o conjuntos escultóricos que encontramos en el interior, un legado artístico de una gran variedad y de una excepcional riqueza.
El área de patrimonio del departamento de Cultura del Conselh Generau d’Aran nos ofrece la posibilidad de descubrir las características del románico del valle, organizando durante el verano visitas guiadas a quince de las iglesias más significativas. La mayoría de estas iglesias se construyeron entre los siglos XII y XIII, en general el románico del valle se caracteriza para ser un románico evolucionado incluso tardío, a pesar de que algunas iglesias mantienen parte del románico lombardo, con puertas cortadas con una rica iconografía. Todo este patrimonio, mantiene en común una rica ornamentación escultórica, y unos campanarios que se identifican inmediatamente con los pueblos araneses.
